
Las algodonosas cruzan el azul e inmenso
y entre los frondosos se enamoran los cantores,
se engalanan coquetos los verdes de olorosas,
se acicala el rumoroso con sus cristalinas.
Sumergido en este primaveral te recuerdo
y añoro tus delicadas acariciándome,
perderme por tus profundos que me contemplaban
como si pudiéramos detener al eterno.
Mi atormentado no puede echarte más de menos,
se quedó encogido y olvidó cómo se late.