Se cuenta que, en alguna parte de la estructura, existe un remache cardinal con la calavera de un gallo grabada en su cabeza. Si se extrajese, el monumento se derrumbaría por completo. En círculos todavía más ocultos al conocimiento público, se hace referencia a un segundo remache sin inscripción ninguna. De ser girado quince grados en sentido antihorario durante una noche de novilunio, todos los hombres volveríamos a formar un mismo pueblo, a hablar la misma lengua, fabricaríamos grúas, andamios, concluiríamos al fin nuestra merecida escalera hasta el Cielo.
El hombre abanderado
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En la vieja Europa (¿cuál será la nueva?), es tradición que se identifique
a la derecha conservadora con el color azul y a la izquierda progresista
con el...
Hace 15 años